UN ARMA DE DESTRUCCIÓN POÉTICA, CALIBRE .38

Por: José Antonio Morales García

Nunca antes un libro había servido como un medio de defensa personal tanto como el calibre .38 del irreferenciable escritor de las pérdidas y terroríficas tierras de Ecatepec, Rogelio dueñas Ríos. Anarquista contestatario subversivo, iconoclasta, antipoeta, antiescritor, revolucionario, infrarrealista, contestatario, editor de la revista “El Franelero”, underground contracultural, fantástico, fantasioso, ávido de un mundo mejor, donde los sueños y la poesía son posibles. Donde el terror y la anarquía se confabulan para crear una serie de textos de modo tradicional el poemario pero con la visceralidad del desprecio al tradicionalismo aristocrático es la fe de nombrar las cosas por su nombre. Así es el escritor, escribidor, redactor, rematador de anécdotas en verso libre y canto profundo Rogelio Dueñas. Calibre .38 da cuenta de esa verdad, de esa monstruosidad que es el mundo, que es ese breve espacio de la realidad conocido como el barrio bajo, los arrabaleros, el proletariado enclaustrado en los hoteles marginales, en noches jodidas de desenfreno, de Rock, de poesía, de antipatía de un país miserable y la miseria desbordada.

El punk entrelazado a los versos, el sexo si condón, la dialéctica condensada en los recuerdos, en la fúnebre experiencia que provee la industrial capital del terror, del olvido. La maravilla de las caóticas noches, de las mujeres desnudas, de un país destrozado, de las instituciones antiguo institucionales, de la rebeldía del placer, de los orgasmos nocturnos.

Calibre .38 es un crisol, una amalgama del barrio bajero, de la amargura de la realidad en un inframundo a la vista, de lo cotidiano del barrio.

Rogelio dueñas en un poeta que no basta con leerlo. Hay que escucharlo en vivo, su interpretación escénica de cada uno de sus versos es un extra que no vuelve entrañable. Y una vez que se ha experimentado el espectáculo la siguiente vez que uno lo lee es con esa majestuosa potencia de su voz y el dominio del escenario. Rogelio dueñas y el calibre .38 son un clásico de la realidad marginal del México que acontece a cada instante.

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