Comienza el 10º Festival de la Décima Guillermo Cházaro Lagos ¡Que siga el fandango!

El festival tiene como fin ofrecer un espacio de difusión a poetas, artesanos y grupos de música tradicional de diferentes regiones de México y rendir homenaje en vida a algún personaje destacado de la música mexicana.

El encuentro surgió por iniciativa de la organización sin fines de lucro Que siga el fandango y de sus fundadores Luis Miguel Cruz Lara y Miroslava Cruz Terán, en honor al poeta veracruzano Guillermo Cházaro Lagos, quien falleció el 18 de marzo de 2010.

El oriundo de Tierra Blanca reveló que el arpa para él lo es todo, “si la pudiera traer siempre en la bolsa lo haría, pero no se puede. Para mí es el mejor instrumento y me ha dado de todo y lo mejor de mi vida”.

Son ya 75 años de tocar y 35 años de dar clases, precisó el ilustre músico quien conoce y toca cualquier son jarocho, “que es lo que más me gusta interpretar, pero la pieza que más me cautiva es el rey de los sones: El siquisirí porque con ese se abre el fandango y se hace la fiesta”.

El también profesor comentó que, a sus 91 años, no tiene ningún pendiente en su carrera, quizá le hubiera gustado componer, “eso es algo que me gusta, pero hay que tener talento. Cada quien trae su capacidad y lo que siente para hacer lo que le gusta, componer es bonito pero yo no pude”.

El público que acudió al 10º Festival, además de conversar con don Mario Barradas, también disfrutó de los conciertos que ofrecieron, entre otras, las agrupaciones Los Cocuyos, Café Café y Los Baxin, quienes tocaron sones como El ColásEl Toro ZacamandúEl Pájaro CúSon de la mantaSon del zapateadoEl ButaquitoLa Guacamaya y La Iguana.

Pudo recorrer los diversos espacios del MNCP y encontrar una serie de estands en donde estaban en exhibición y venta artesanías, instrumentos, libros, discos y comida típica procedente de los estados de la República Mexicana destacando Chiapas, Oaxaca, Puebla, Veracruz y la Ciudad de México.

En los puestos hallaron collares y aretes hechos de ámbar, bolsas de palma tejida, tazas de cerámica artesanal, juguetes tradicionales, blusas, faldas, monederos, gorros, ponchos, chales y huipiles de lana, zapatos, plantas y hasta productos herbolarios e higiénicos artesanales.

Al mismo tiempo el público asistente degustó antojitos típicos: enchiladas, molotes, zacahuil, bocoles, tlayudas, tamales oaxaqueños, tortas, galletas, dulces tradicionales y bebidas como atole, café, toritos y mezcal.

También fueron partícipes del reconocimiento entregado a don Mario Barradas por su labor de difusión y preservación del son jarocho durante más de siete décadas a través de diversos circuitos: cine, radio, televisión y escenarios de México y el mundo, y por su compromiso en la enseñanza y ejecución del arpa.

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